Por Oscar H. Manzano Cisneros.
Tempranito y con las ganas,
desde todas las mañanas,
me levanto bendecido
y con tu amor que me acompaña.
En la dulce alba del sol,
desperté, porque dormido,
ya cantaba tu canción,
digno, alegre y complacido,
te traigo, este bello girasol.
Las fanfarrias en tu día!!
celebran desde mi corazón,
las sonrisas de alegría
que con tu compañía,
siempre, fueron mi razón.
Recuérdalo, MADRE; eres ser inigualable,
y como el sol, nunca te apagas,
pero, encendiste y enciendes el camino,
que dirigió mi destino;
es tu amor, incalculable,
esperando lo mejor de tu hijo,
piensa bien, todo lo que hagas,
advertías y aconsejabas,
tus lecciones son muy sabias,
para, no romper, siquiera, el hilo…
Gracias Dios!!, por tu existencia,
no deseo, nunca tu ausencia,
y si algún día, así lo fuera,
que me quemen en la hoguera,
si tus consejos incumpliera,
por ahora, agradezco cada detalle y cada gesto,
y de tu gran amor inmenso,
lo correspondo con el mío, al ser aún, más intenso.
!!F E L I C I D A D E S!!

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