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Periodismo y los medios de comunicación en México exigua credibilidad por falta de veracidad

 

La poca ética en el periodismo y los medios de comunicación en México se manifiesta en la pérdida de credibilidad debido a la falta de veracidad, la influencia de intereses comerciales y políticos, la autocensura, la violencia contra periodistas y la precariedad laboral. Estos problemas conducen a una difusión de información sesgada o manipulada que debilita la función democrática del periodismo y daña la confianza ciudadana.

El periodismo “nefasto” en México se manifiesta en una combinación de factores que vulneran la libertad de expresión y comprometen la calidad de la información. Esto incluye la violencia sin precedentes contra periodistas, la censura gubernamental y de grupos criminales, así como prácticas de corrupción y amarillismo dentro de los propios medios.

En México, la criminalización de las y los periodistas que han sido asesinados es un fenómeno particularmente nefasto, que genera una inmediata descalificación contra ellos y ellas, y disminuye la urgencia de investigar el homicidio. Se trata de una larga y trágica tradición en nuestro país.

El periodismo corrupto en México se manifiesta a través del uso indebido de la información, la extorsión, la manipulación de contenidos y la falta de independencia, a menudo influenciada por gobiernos, partidos políticos y grupos del crimen organizado. Esta corrupción no solo se relaciona con las acciones de los periodistas y medios, sino también con la tolerancia y encubrimiento de dichas prácticas, así como con la impunidad. A pesar de esto, existen organizaciones que defienden la libertad de expresión y el periodismo de investigación, como lo demuestran los datos sobre asesinatos de periodistas vinculados a su labor informativa.

Manifestaciones de la corrupción en el periodismo

Influencia de actores externos: Gobiernos, partidos políticos, anunciantes y organizaciones criminales pueden influir en los contenidos de los medios a cambio de dinero o favores.

Consecuencias de la corrupción en el periodismo

Violencia contra periodistas: México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, con numerosos casos de asesinatos y desapariciones de periodistas.

Deterioro de la democracia: Cuando el periodismo no es independiente y veraz, la ciudadanía pierde la capacidad de tomar decisiones informadas, lo que debilita la democracia.

Encubrimiento de actos de corrupción: El periodismo corrupto puede silenciar o minimizar noticias sobre la corrupción, lo que perpetúa la impunidad de los delincuentes y daña a la sociedad.

Periodismo de investigación: El periodismo de investigación, que indaga a fondo para revelar información de interés público, es una herramienta clave para combatir la corrupción.

Corrupción en el periodismo: En otras palabras, es el uso irregular de la información por quienes inciden e influyen -directa o…

Por tanto, los medios de comunicación independientes, se enfrentan a una constante precariedad económica e inseguridad. Esto significa un futuro incierto al periodismo y la democracia en México.

Desde Porfirio Díaz censuró, compró a periodistas, creó sus propios medios y favoreció a otros.

En el nuevo siglo, las condiciones no cambiaron mucho. La prensa se acostumbró a ser subsidiada por el gobierno y los periodistas a recibir prebendas. Por supuesto, siempre han existido medios relativamente independientes y periodistas éticos; asimismo hay personajes que también destacaron por vender su pluma, como Regino Hernández Llergo, famoso por  la entrevista con Pancho Villa para  El Universal en 1922El arquetipo de periodista corrupto es Carlos Denegri,  el más famoso columnista de mediados del siglo XX, que desde  el diario Excélsior encumbraba o  liquidaba vidas y honras. Sus contemporáneos señalan que cobraba  muy bien  lo que publicaba, pero era más caro pagar por lo que callaba. De él dijo Julio Scherer, quien fuera su último director: “Denegri, fue el mejor periodista del siglo XX, pero también el más vil”.

El presente

Ha sido y es muy difícil zafarse en esa relación prensa-gobierno, los dueños y editores de medios  saben que es una manera muy sencilla de obtener ganancias, amistades, favores… Por eso es común observar que la mayoría de notas en los medios son declaraciones de funcionarios o de sus acciones. Ese compromiso con el poder incentiva la desinformación, excita el interés por el seudoperiodismo que es el entretenimiento: la farándula, espectáculos, deportes, notas de charlatanes-adivinadores, escándalos sexuales y de todo tipo, hurga en la vida privada de famosos, promueve la banalización de la información.

Es durante las décadas de los 60 y 70 cuando el gobierno perfecciona la estructura con que el sistema controlaba a los medios “y cómo la mayor parte de los dueños y practicantes de éstos lamían las manos que les daban de comer” .

aparecen en libros como Las nóminas secretas de Gobernación (2005) y La otra guerra secreta. Los archivos prohibidos de la prensa y el poder (2007) donde se documentan estrategias, ideología, conversaciones, órdenes, cantidades de dinero y listas de periodistas de prensa, radio y televisión que cobraban por escribir lo que los dueños del poder político deseaban.

No se debe dejar de lado que periodistas y medios pueden faltar a la ética bajo la presión de las amenazas del crimen organizado, culpable en muchos casos de asesinatos de periodistas y de bombazos y tiroteos a edificios de periódicos.

El periodista está mal pagado, cuando tiene la suerte de que así sea, porque es común que sea explotado como” becario” (sin remuneración); es “normal” que muchos articulistas o columnistas no perciban ni un peso del medio; también se publican textos de políticos sin que se informe a los lectores. Los nombres de los defensores de las audiencias son conocidos porque se pueden contar con los dedos de las manos; pocos medios tienen un código de ética o un manual de estilo. Los errores no se admiten y no hay disculpas a las audiencias. Es muy difícil hallar en ellos críticas de faltas de ética a otros medios. La lista es larga…

El Estado mexicano reconoce en el artículo 6 de la Constitución Mexicana que “la manifestación de ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público”. Sin embargo, ¿este derecho se ejerce efectivamente en México? ¿Dónde está el límite permitido para ejercerlo? Los medios de comunicación buscan, primero, informar a la ciudadanía sobre los asuntos públicos de forma contextualizada, analítica e imparcial; segundo, ser la arena para debatir la vida pública; y tercero, vigilar al gobierno en favor de la ciudadanía. Para que los periodistas puedan cumplir con esta misión, deben tener acceso libre a medios escritos tradicionales, como los periódicos, revistas, radio y televisión, o no convencionales como redes sociales y blogs, y la libertad de publicar en ellos sus opiniones y piezas de investigación.De este modo, es fundamental que exista acceso a la información, no se persiga a los periodistas y se proteja su integridad física.

Y en muchas ocasiones lo que vende es el escándalo. Esto hace casi inevitable que, en algunas ocasiones, se caiga en la tentación de generar polémica infundada. Los medios de comunicación tienen un gran poder, pero también una gran responsabilidad: utilizar la información en aras del bien común. En una época donde el acceso a la información y los medios para publicarla son omnipresentes, es de gran importancia apelar a la ética profesional. Los periodistas reconocidos arriesgan muchas veces su vida defendiendo la libertad de informar a la ciudadanía. La auténtica libertad de expresión no puede separarse de la verdad, por lo que una prensa libre e informada siempre deberá buscar la veracidad y la ética antes que el beneficio personal.

Carlos Denegri, considerado el mejor, pero también el más abyecto periodista mexicano del Siglo XX

Ha sido referencia en el gremio periodístico por su abuso de las peores prácticas, su enriquecimiento producto del soborno normalizado en el antiguo régimen, el chantaje político corrupto y el influyentismo inescrupuloso. Una exitosa novela recupera su historia

la historia de Carlos Denegri, el periodista más poderoso del país entre 1940 y 1967. Poseedor de una red de contactos envidiada por el resto de los reporteros mexicanos de la época.

Pero también era considerado el más abyecto de los periodistas que tuvo el país en el Siglo XX: Emblema del antiguo régimen, del chantaje y del influyentismo en la esfera pública; inescrupuloso y grotesco en su vida personal, el autor dibuja a un hombre-paradoja.

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