● El proyecto se aplicó en un taller en el refugio “Mujer Contemporánea”, promoviendo el diálogo y reconstrucción personal a través del arte.
● El teatro participativo se plantea como una vía pedagógica y transformadora que fomenta la empatía, la conciencia social y la erradicación de la violencia.
La Dra. Ximena Gómez Goyzueta, profesora investigadora del departamento de
Letras de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, llevó a cabo el proyecto de
investigación “Diálogo de mujeres sobre violencia en tres dramaturgias
hispanoamericanas del siglo XX”, en el que se analizaron tres obras teatrales de
distintos países iberoamericanos: Andarse por las ramas de Elena Garro (México),
El despojamiento de Grisela Gámbaro (Argentina) y Yerma de Federico García
Lorca (España).
El estudio surgió de la preocupación por las múltiples formas de violencia que
enfrentan las mujeres, las cuales no impactan de igual manera debido a factores
como el género, el nivel socioeconómico o el contexto social. La Dra. Gómez
Goyzueta señaló que esta investigación surge de la observación durante la
pandemia por COVID-19, en el refugio “Mujer Contemporánea”, donde un
alarmante incremento de los casos de violencia intrafamiliar derivó en un ingreso
acelerado de mujeres que buscaban escapar de situaciones de maltrato durante el
confinamiento.
A partir de esta experiencia, la investigadora planteó una reflexión sobre cómo la
dramaturgia puede convertirse en una herramienta para visibilizar y analizar la
violencia de género. Las obras seleccionadas presentan protagonistas femeninas
que enfrentan distintas situaciones de violencia —familiar, sexual, laboral, roles de
género y relacionada con la elección de la maternidad—, mostrando cómo estas
dinámicas de la esfera privada reflejan estructuras de violencia presentes en la
esfera pública.
Según la investigadora, el teatro ofrece un espacio simbólico donde las personas
pueden reconocerse en los personajes y, a partir de ello, cuestionar las realidades
que perpetúan la desigualdad.
El proyecto, de carácter cualitativo, se estructuró en dos fases: una básica,
enfocada en el análisis contextual de las obras y sus universos sociodramáticos.
La segunda fase, la Dra. Gómez Goyzueta trabajó en colaboración con las
doctoras Adriana Álvarez y Ana Margarita Castillo Rodríguez, y las estudiantes
Camila Hurtado y Mercedes Regla; se trató de una fase aplicada a través de un
taller basado en los principios del “teatro de las personas oprimidas”, corriente
latinoamericana que utiliza la representación como herramienta comunitaria para
el diálogo y la transformación social.
El taller se llevó a cabo durante seis sesiones entre julio y agosto de 2025,
utilizando fragmentos de las tres obras analizadas; a través de lecturas de atril, las
participantes dialogaron sobre las causas y consecuencias de la violencia que
vivían los personajes, estableciendo paralelismos con sus propias experiencias.
La finalidad de este trabajo fue propiciar un espacio de diálogo y reconstrucción
simbólica, donde las mujeres pudieran reconocerse como agentes de cambio,
desde un enfoque del teatro participativo y la representación escénica se convierta
en una herramienta pedagógica y transformadora, capaz de romper determinismos
sociales y de género, y abrir posibilidades para construir mundos más justos y
equitativos.
La Dra. Gómez Goyzueta destacó que el arte, en su dimensión pedagógica,
permite ensayar mundos posibles y ofrece caminos para comprender la manera en
la que nos relacionamos. “A través del arte —señaló— es posible desafiar los
conceptos deterministas y construir nuevas realidades culturales donde la vida y la
dignidad de las personas ocupen el centro”.

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