● El concurso de alcance nacional, contó con la participación de 41 equipos de 25 universidades del país.
● El equipo de la UAA desarrolló una órtesis robótica que se vincula a un
teléfono celular para facilitar la movilidad del codo-brazo.
Los alumnos José Manuel Alonso Arenas, Diego y Marco Antonio García Herrera,
Karen Paola Guzmán García, Luis Enrique Lara Bermejo y Armida Nataly Pérez
Ávila, estudiantes del 6º semestre de Ingeniería Biomédica de la Universidad
Autónoma de Aguascalientes, obtuvieron el 2º lugar en el concurso Biohack 2025
organizado por el Instituto Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.
El certamen, enfocado en el desarrollo de una órtesis robótica (dispositivo externo
usado para modificar aspectos funcionales o estructurales del sistema locomotor),
puso a prueba el talento de 41 equipos de 25 universidades del país.
La Dra. Sandra Yesenia Pinzón Castro, rectora de la UAA se reunió con los
jóvenes representantes de la máxima casa de estudios del estado, oportunidad en
la que pudo expresarles el agradecimiento y reconocimiento por los buenos
resultados obtenidos. “A nombre de la institución valoramos el esfuerzo, el tiempo
extra clase dedicado a este proyecto y el empeño mostrado; son jóvenes valientes
que, a través de concursos como este, enaltecen su trabajo y la carrera que
estudian”, señaló.
Así mismo, los invitó a seguir participando y promoviendo entre sus compañeros
convocatorias como esta, para que más jóvenes tengan la oportunidad de vivir una
experiencia similar e impulsar el deseo de que ese tipo de trabajos no se queden
sólo en una cuestión académica, sino que busquen afianzar los desarrollos que
emanan de su talento.
El recorrido de los estudiantes de la UAA hasta conseguir el resultado no fue fácil.
En primera instancia, animarse a trabajar en equipo e inscribir un proyecto en la
convocatoria y en segunda, esforzarse durante cinco semanas con labor de
investigación, diseño y desarrollo de la órtesis robótica.
Su prototipo está controlado por un electromiograma, incluye una placa y un
circuito que, programados y dependiendo de la intensidad del impulso, permite
que la órtesis se mueva. El plus de su trabajo incluye una aplicación para teléfono
celular, que permite calibrar el dispositivo cada vez que se requiera.
Adicionalmente, la órtesis (pensada para quienes tienen alguna enfermedad
congénita de la articulación del codo), tiene dos armazones, uno en la zona del
bíceps y otra en la muñeca, es ajustable a cualquier tipo de brazo.
“Agradecemos el apoyo extra clase que nuestros profesores nos brindaron, la
orientación y el soporte en temas técnicos, como la impresión 3D del prototipo. A
pesar del complicado trabajo, se obtuvo un buen resultado, la experiencia fue
satisfactoria, pues haber enfrentado a reconocidas universidades como la UNAM,
el ITESM y el Politécnico Nacional no es poca cosa”, comentó Luis Enrique.
Motivados con la participación, este grupo de alumnos se prepara para inscribir su
desarrollo en la convocatoria de la UAA en torno a proyectos de innovación
biomédica, la cual tendrá lugar en octubre de este año.

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