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Ráfagas políticas
Les saludo con el gusto de siempre.
Los vendepatrias:
Cuando el interés personal destruye a una nación
A lo largo de la historia, los pueblos no solo han sido derrotados por enemigos externos, sino también por aquellos que nacieron dentro de sus propias fronteras y decidieron entregar el destino nacional por ambición, poder o dinero. A esos personajes, el lenguaje popular los llama “vendepatrias”.
El vendepatria no siempre porta uniforme extranjero ni declara abiertamente su traición. Muchas veces viste traje, ocupa cargos públicos, promete progreso y habla en nombre del pueblo mientras negocia los recursos, la dignidad y el futuro de la nación para beneficio propio.
Pero el problema no pertenece únicamente a la clase política. También existen ciudadanos que, por comodidad, corrupción o indiferencia, participan en la destrucción del país: quienes venden votos, justifican abusos, protegen criminales o prefieren el beneficio inmediato antes que el bienestar colectivo. Una patria no se derrumba en un solo día; se desgasta lentamente cuando la conciencia nacional desaparece.
Convertirse en “apátrida” no debería entenderse como una expulsión física, sino moral. El verdadero apátrida es quien deja de sentir responsabilidad por su nación, quien ya no reconoce deber alguno hacia su gente, su cultura y su futuro. Una persona puede vivir dentro de las fronteras de un país y aun así haber abandonado toda lealtad hacia él.
Por eso, el castigo más profundo para un vendepatria no es el odio ni la violencia, sino el juicio de la historia y el rechazo de la memoria colectiva. Los pueblos recuerdan a quienes construyen naciones, pero también a quienes las entregaron.
Defender la patria no significa fanatismo ni obediencia ciega al poder. Significa proteger la justicia, la soberanía, la honestidad y el bienestar común. Una nación fuerte no se sostiene únicamente con leyes o banderas, sino con ciudadanos capaces de anteponer el bien colectivo sobre la ambición personal.
Porque cuando la patria se vende, no solo se pierde territorio o riqueza: se pierde identidad, dignidad y futuro.
Me despido, esperando su like, para que se propague este medio de comunicación libre.
Atte. RMT…correo electrónico. rmt5252@hotmail.com. “El Divulgante”.

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