Ráfagas Políticas

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“Ráfagas Políticas”

 

LA IGNORANCIA

Ignorar algo no te hace menos. Lo que te hunde es creer que sabes todo cuando en realidad nunca investigaste nada.

Todos nacemos ignorantes, eso es natural. Lo que no es natural es quedarse así por orgullo o por pereza mental.

La ignorancia es solo la falta de información. Pero cuando esa ignorancia se mezcla con arrogancia, se vuelve peligrosa.

Existen varios tipos de ignorancia:

  1. Ignorancia factual: no sabes ciertos datos, fechas, nombres, o hechos básicos.
  2. Ignorancia conceptual: no comprendes ideas profundas, principios, relaciones entre conceptos.
  3. Ignorancia cultural: no conoces otras formas de pensar, vivir o sentir fuera de tu burbuja.

No saber algo es una oportunidad. Pero creerte sabio sin cuestionarte es una trampa.

Muchos no avanzan, no porque no puedan aprender, sino porque no aceptan que les falta aprender.

La ignorancia no es algo vergonzoso. Lo vergonzoso es la soberbia. Es discutir sin argumentos, repetir lo que otros dicen, burlarse de lo que no entiendes.

Eso no es fuerza. Es miedo disfrazado.

El verdadero sabio no es el que tiene todas las respuestas, sino el que hace las mejores preguntas.

El que escucha. El que duda. El que cambia de opinión cuando aprende algo nuevo.

La ignorancia se cura con humildad.

Con libros, conversaciones, experiencias. Con la disposición de abrir la mente y no encerrarse en tener siempre la razón.

Recuerda esto:

Ignorar no es fallar. Fingir que sabes todo… sí lo es.

Sé curioso. Sé valiente. Aprende todos los días.

Porque solo quien reconoce su ignorancia, empieza a ser verdaderamente sabio.

El problema es cuando alguien cree que lo sabe todo.

Las consecuencias de la ignorancia incluyen mala toma de decisiones (personales y políticas), estancamiento del crecimiento, resistencia al aprendizaje, relaciones tensas por exceso de confianza y la propagación de desinformación, llevando a errores, manipulación y perpetuación de problemas sociales, económicos y de salud, ya que el desconocimiento (a menudo negligente) lleva a repetir errores históricos y a no buscar soluciones reales.

La afirmación de que la ignorancia conduce a la necedad y la agresividad es una perspectiva filosófica y psicológica que ha sido explorada por numerosos pensadores a lo largo de la historia.

Esta idea sugiere que la falta de conocimiento o comprensión (ignorancia) puede manifestarse de varias maneras perjudiciales:

  • Necedad: Cuando las personas carecen de información, a menudo se aferran rígidamente a sus creencias existentes, incluso frente a evidencia contradictoria. Esta resistencia al cambio y a la nueva información es lo que se percibe como necedad.
  • Agresividad: La ignorancia puede generar miedo e inseguridad ante lo desconocido o diferente. La agresividad puede surgir como un mecanismo de defensa, un intento de controlar o eliminar aquello que no se comprende o que se percibe como una amenaza [

Una de las tendencias más sorprendentes en las ciencias sociales se podría denominar “el descubrimiento de la ignorancia”. A primera vista, puede parecer algo extraño escoger este tema como enfoque de una columna en los medios de comunicación.

La ignorancia de los gobernantes

Todos los gobernantes o, para hablar de forma aún más generalizada, todos los funcionarios de gobierno en la toma de decisiones, desde presidentes y su gabinete, tienen que tomar sus decisiones bajo condiciones de incertidumbre, ya que no pueden predecir el futuro; sufren de una ignorancia inevitable. Sin embargo, pueden aminorar la incertidumbre si se esfuerzan en informarse sobre los problemas a los cuales se enfrentan. Obviamente, algunos de ellos han reprobado este examen. Estos funcionarios sufren de lo que se denomina “una ignorancia dolosa”; es decir, el deseo de no saber.

El ocultamiento de información para que el público no se entere de ella a veces se denomina “la ignorancia estratégica” o “la política de la ignorancia”

La ignorancia de los gobernados

¿Qué se puede decir sobre la ignorancia de la política de los ciudadanos comunes? Una vez más sería útil diferenciar dos tipos de regímenes: el régimen autoritario y el democrático, si bien muchos se ubican en el espacio entre ambos extremos. Desde hace mucho tiempo se sostiene que la ignorancia popular apuntala el despotismo.

“Una dictadura depende, para su existencia, de la ignorancia de la multitud; por eso todo dictador se esmera mucho en cultivar esa ignorancia”. Por tanto, los regímenes autoritarios prohíben cualquier referencia a algunos acontecimientos, promueven la censura de los libros, periódicos y otros medios sociales de comunicación y, al mismo tiempo, presentan una versión oficial de los acontecimientos, “produciendo” así la ignorancia.

Me despido, esperando su like, para que se propague este medio de comunicación libre.

Atte. RMT…correo electrónico. rmt5252@hotmail.com.   “El Divulgante”. 16.dic.25.

 

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