● La investigación parte de la premisa de que las instituciones educativas no son ajenas al entorno social que las rodea.
● Existe un campo de investigación poco explorado en México que podría
contribuir a entender mejor los mecanismos mediante los cuales la violencia incide en la formación de las y los jóvenes, así como en el ejercicio docente.
Desde la Universidad Autónoma de Aguascalientes, el Dr. Javier Treviño Rangel,
profesor investigador del Departamento de Educación del Centro de Ciencias
Sociales y Humanidades, desarrolla un proyecto que busca comprender cómo la
violencia criminal impacta en los entornos educativos de nivel medio superior y
superior.
El investigador explica que, a pesar de que en México se han realizado numerosas
investigaciones sobre la guerra contra las drogas, la seguridad pública o las
violaciones de derechos humanos, existen muy pocos estudios que aborden de
manera directa las consecuencias de este fenómeno en la educación. En
contraste, en otras regiones del mundo con contextos de violencia prolongada,
como África, Asia u otros lugares de América Latina, se ha documentado
ampliamente la manera en que los conflictos armados afectan la enseñanza, el
aprendizaje y la convivencia en las escuelas.
Su investigación parte de la premisa de que las instituciones educativas no son
ajenas al entorno social que las rodea. En este sentido, busca identificar de qué
manera los contextos violentos alteran la dinámica de las aulas, la labor docente y
los procesos de aprendizaje de los estudiantes. Entre las afectaciones observadas
se encuentra la disminución en el rendimiento académico en materias básicas,
especialmente en zonas donde la inseguridad limita la asistencia regular a clases
o genera temor en la comunidad escolar.
Otro de los hallazgos apunta a las dificultades que enfrentan los docentes en
contextos donde la presencia del crimen organizado permea la vida cotidiana.
Estas condiciones pueden modificar las relaciones en el aula, restringir la
autoridad del profesorado y generar incertidumbre en su labor. Asimismo, el
proyecto explora los cambios culturales que se producen en los entornos
escolares, donde en ocasiones se normalizan nuevas formas de interacción y
valores asociados a la violencia o la impunidad.
El Dr. Treviño Rangel señala que estas afectaciones no se concentran únicamente
en las regiones con mayores índices de violencia, sino que también se presentan
en localidades aparentemente tranquilas, donde la presencia de actores criminales
tiene efectos menos visibles pero igualmente disruptivos en la convivencia escolar.
Ante este panorama, el investigador destaca la importancia de que las
universidades impulsen estudios que permitan dimensionar el impacto social de la
violencia y aporten evidencia para el diseño de políticas públicas que fortalezcan
la educación y la seguridad de las comunidades académicas. Considera que
existe un campo de investigación poco explorado en México que podría contribuir
a entender mejor los mecanismos mediante los cuales la violencia incide en la
formación de las y los jóvenes, así como en el ejercicio docente.
Mediante proyectos como este, la Universidad Autónoma de Aguascalientes
reafirma su compromiso con la generación de conocimiento que contribuya al
análisis de los problemas nacionales y a la construcción de entornos educativos
más seguros y equitativos.

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