● Aunque el país es la onceava potencia exportadora mundial de alimentos, existe una grave dependencia de importaciones para satisfacer las necesidades internas.
● El 90% de los trabajadores del campo tienen más de 70 años y un nivel educativo bajo.
En solo unos años, esta población estará fuera del campo,
lo que representa un grave riesgo para la continuidad de la producción.
La seguridad alimentaria es un tema central para el futuro de México y el mundo, y
en un país como el nuestro, con una gran trayectoria agrícola, los retos son
complejos pero también llenos de oportunidades. El Mtro. Guillermo Miramontes
Acevedo, jefe sustituto del Departamento de Agronegocios de la Universidad
Autónoma de Aguascalientes, destacó la importancia de este concepto y el papel
fundamental que desempeñan los nuevos licenciados en agronegocios para
afrontar los desafíos actuales.
Según Miramontes, la seguridad alimentaria no se trata sólo de evitar que los
alimentos causen daño a la salud, sino de garantizar que toda la población tenga
acceso constante a alimentos sanos, nutritivos y suficientes. Sin embargo, señaló
que el modelo actual de producción y distribución de alimentos en México enfrenta
serias incongruencias. Aunque el país es la onceava potencia exportadora mundial
de alimentos, existe una grave dependencia de importaciones para satisfacer las
necesidades internas, como el caso del maíz, que debe adquirirse de Estados
Unidos debido a la falta de autosuficiencia en su producción.
Este desajuste se agrava por la falta de incentivos para que la población se
dedique a las labores del campo, lo que provoca el éxodo de las zonas rurales
hacia las ciudades y la creación de círculos de pobreza. Para el docente, si los
gobiernos apoyaran de manera más contundente a los productores primarios, se
podrían reducir los costos de los alimentos, fomentar la seguridad alimentaria y
mejorar la calidad de la dieta de los mexicanos.
El Mtro. Guillermo también abordó los factores clave que influyen en la seguridad
alimentaria. En primer lugar, destacó la necesidad de replantear la visión del país
sobre el campo. Desde los años 30, explicó, México apostó fuertemente por la
agricultura, pero las políticas públicas cambiaron radicalmente desde la
expropiación petrolera y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN).
Miramontes explica que para reforzar la seguridad alimentaria, los agronegocios
deben adaptarse a las nuevas tecnologías, y en este sentido, Aguascalientes se
presenta como un ejemplo a seguir. Comentó que el estado cuenta con el sistema
de riego más avanzado del país, lo que permite a los productores controlar el riego
de sus cultivos mediante aplicaciones móviles, optimizando así el uso del agua.
Sin embargo, advirtió que la generación de productores está envejeciendo
rápidamente, y el 90% de los trabajadores del campo tienen más de 70 años y un
nivel educativo bajo. En solo unos años, esta población estará fuera del campo, lo
que representa un grave riesgo para la continuidad de la producción. En este
contexto, destacó la importancia de la formación profesional en agronegocios, ya
que los jóvenes capacitados no solo deben saber cómo producir, sino también
cómo comercializar los alimentos de manera eficiente.
El papel de las universidades, como la UAA, es fundamental para enfrentar este
desafío. En ese sentido, el docente dio a conocer que el Departamento de
Agronegocios trabaja activamente en la investigación y en la vinculación con el
sector empresarial, buscando soluciones innovadoras para los problemas del
campo y promoviendo el desarrollo de nuevos modelos de negocio. A través de
diplomados, consultorías y eventos de extensión, se está formando a la próxima
generación de líderes en el sector.

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