En todo su esplendor la inseguridad en Aguascalientes.

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En todo su esplendor la inseguridad en Aguascalientes.
En todo su esplendor la inseguridad en Aguascalientes.

Por Osharu.

Conscientes de los acontecimientos más recientes en Aguascalientes, particularmente en la capital, acerca de los actos de inseguridad que se dan en todo su esplendor, muy a pesar de que se afirme o niegue la realidad, sencillamente señalamos en ésta oportunidad, los robos que se tienen en torno a las placas vehiculares, mismas que en apariencia, son reutilizadas por los delincuentes, para cometer sus fechorías en autos con placas sobre puestas.

En ese sentido, es alarmante entre la población éste atropello a la propiedad privada, dado que, no conforme con la afectación, se deriva una seria preocupación extrema, más aún, si se emplean en actos como los referidos. De acuerdo a lo experimentado, se convierte la denuncia correspondiente, en un acto burocrático y recaudatorio, toda vez que, lamentablemente para efectuarla, se tiene que pagar incluso, por la emisión de la carta informativa, ponerse al corriente en materia de infracciones, aunado al tiempo que se le dedica y los traslados de una dependencia a otra.

Sin lugar a dudas que éste hecho, motiva a reacciones diversas de los ciudadanos, fundamentalmente de inconformidad, dando pie a los múltiples cuestionamientos como los compartidos a El Látigo Digital, consistentes en ¿de qué nos sirve re emplacar, si la inseguridad sigue a todo lo que da, y eso, se supone era para combatirla? ¿pagamos impuestos y nos tienen en la zozobra ante tanta inseguridad? ¿pareciera cómo si ellos mismos en el gobierno, lo planean con el fin de recaudar mayor número de recursos, vía ciudadanos? ¿hasta donde estarán involucrados los responsables de la vigilancia, al permitirlo sin tener responsables capturados? así son las diferentes inquietudes vertidas.

De ante mano, se observa éste delito de manera reiterada, sin que se frene ni solucione en beneficio de la ciudadanía, ni hablar, una vez más, las autoridades se hacen de la vista gorda, echándose la bolita unos a otros, es decir, los ministeriales, estatales y municipales, simplemente toman el dato y todo sigue igual, sin ver detenidos a los encargados de ejecutar tales acciones, llámese robos; es pues un ejemplo más del estado que guarda la seguridad en el Estado, no con buenos referentes.

Cabe señalar que esas voraces experiencias, son comúnmente vistas a lo largo y ancho de zonas en la ciudad, o sea, desde el mismo centro hasta la periferia, dejando por completo en el abandono a los dueños de vehículos, fundamentalmente.

Retomando los acontecimientos que marcan una ola de delitos, es necesario insistir en la ventilación de lo que ordinariamente pasa, con miras a que se tome con seriedad e interés, por parte de las autoridades policiacas en sus diferentes niveles, de lo contrario, se provoca lo indeseable, “hacerse justicia por su propia mano” como normalmente se estila en la organización vecinal, denominada “Vecinos Vigilantes”.

Finalmente es en tanto, la irritabilidad social la que causa un mayor grado de alarma, deseando se apliquen por consiguiente, los elementos de seguridad; basta y sobra re plantear la problemática, en virtud de que, se acepta últimamente ser una cadenita que desemboca en otro tipo de sucesos, enmarcados en el lacerante ambiente de la demasiada inseguridad que enfrentan los habitantes actualmente.

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