Sexto título para el Sevilla en la Europa League.

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Sexto título para el Sevilla en la Europa League.
Sexto título para el Sevilla en la Europa League.

El equipo de Julen Lopetegui mantiene un romance indiscutible con la segunda competición europea y amplía su reinado como el club con más títulos de la Europa League.

 

El Sevilla FC ha conquistado este viernes la sexta Europa League de su historia, la tercera en el último lustro, después de derrotar al Inter de Milán (3-2) gracias a los goles de Luke De Jong, que firmó un doblete, y de Diego Carlos, que resolvió una vibrante final disputada en el estadio Rhein Energy de Colonia (Alemania), a 15 minutos de la conclusión.

El equipo entrenado por Julen Lopetegui mantiene un romance indiscutible con la segunda competición continental y amplía su reinado como el club con más títulos de la Europa League. El jardín de su casa, otra noche más de gloria para un Sevilla que ha ganado todas las finales que ha jugado en su torneo fetiche.

La contienda desprendió electricidad desde el inicio. A los tres minutos el Inter sacó tajada de un balón largo a la espalda de la defensa sevillista. Lukaku ganó la carrera a Diego Carlos y éste sólo pudo trabarle en su afán por detenerle. La superioridad del belga en el cuerpo a cuerpo volvió a ser determinante. La final empezaba torcida.

El penalti lo transformó él mismo, con gran seguridad, demostrando que es uno de los mejores delanteros en toda Europa. Su séptimo gol en la competición y el 34º en toda la temporada, cifras abrumadoras. El mazazo fue duro para un Sevilla que sólo había cometido un error hasta ese momento, la pérdida de Banega que originó la contra de los italianos.

Los de Nervión se olvidaron el marcador y retomaron el dominio del balón. Fernando fue un mariscal y Jesús Navas se erigió en un auténtico puñal por el lateral derecho. El de Los Palacios volvió a ser de los mejores y su primer centro al área terminó con el gol del empate. De Jong metió la cabeza en plancha y batió a Handanovic con violencia.

El 1-1 dio alas al conjunto español, que ajustó las piezas en defensa para recortar espacios con Lautaro Martínez y el propio Lukaku. El daño se minimizó y Ocampos -que finalmente pudo jugar pese a su lesión- lo intentó hasta en dos ocasiones. La más clara se marchó al lateral de la red. Diez minutos después llegó el 2-1 con otro cabezazo de De Jong.

La apuesta de Lopetegui por el delantero holandés, que dejó a En-Nesyri en el banquillo, fue inmejorable. En esta ocasión logró un remate parabólico en un córner botado por Banega, el rey del balón parado, en otra jugada ‘made in Sevilla’ que confirmaba el dominio pasada la media hora. La respuesta no pudo salirle mejor a los andaluces. El argentino, por su lado, completaba la mejor de sus despedidas.

Sin embargo, el Inter fue un hueso duro de roer y copió la estrategia sevillista para empatar sin apenas tiempo para asimilar el gol encajado. Dos minutos después del éxtasis provocado por De Jong, Godín metió la cabeza y su remate besó las redes como una exhalación. Brozovic estampó su rúbrica en magnífica asistencia. Empate al descanso, todo volvió a empezar.

El equipo que nunca se rinde

Antes de llegar al descanso, el Sevilla buscó las cosquillas a los pupilos de Conte con más balones por banda y Lopeteguidio continuidad al ‘modus operandi’ en el segundo asalto. Reguilón probó fortuna con un recorte seco que terminó con un buen disparo a portería. La jugada fue una buena advertencia para los milaneses, que no languidecían por el contragolpe.

Lukaku se topó con Bono en el primero de ellos y Brozovic recibió la misma medicina en otra jugada de peligro. Pero nada más. Ahí murió el Inter y su capacidad arrolladora, hastiada de que Koundé hiciese el partido perfecto. Para colmo, Diego Carlos selló el gol de su carrera con una chilena que dio la vuelta al corazón del sevillismo. El equipo que ‘nunca se rinde’ hacía honor a su leyenda.

El remate acrobático del central brasileño fue desviado por Lukaku y el balón terminó por rebosar la línea para levantar de su asiento a la mitad de una ciudad. El 3-2 ya no se movió, ni tan siquiera cuando Alexis Sánchez vio cómo Koundé salvaba bajo palos un remate mordido que pudo haber forzado la prórroga.

Nada cambió en los minutos finales, ni tan siquiera en los seis de añadido. El Sevilla aguantó como el mejor de los campeones y cerró una competición brillante que ha tenido de todo en el año más difícil por la pandemia. La historia de la Europa League se escribe desde el barrio de Nervión.

Europa Press

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