Desde mi balcón se observa la educación.

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Por Osharu.
Uno de los tantos ilustres personajes mexicanos que incursionaron en la educación del pueblo mexicano, lo es el campechano Justo Sierra Méndez, para quienes no lo conocen, debo describirles que fue un educador, escritor, historiador, periodista, poeta, político y filósofo durante la época arbitraria y represora de Porfirio Díaz, ocasión que llegó a ocupar varios cargos, entre los que se destacan principalmente el de Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes teniendo como logro, el origen de los jardines de Niños que actualmente se siguen teniendo en el sistema educativo nacional y por ende estatal.
Sobre el particular, en atención a sus hazañas, es necesario comentar que una de las tantas distinciones de las que gozó y goza, lo es, la nomenclatura de su nombre que tiene en su honor la Normal Rural de Cañada Honda Aguascalientes, motivo de análisis histórico fundamentalmente.
Recordamos sus actos con una frase célebre de éste ejemplar ciudadano, Justo Sierra Méndez que tuvo una vasta carrera y afirmaba: “México es un pueblo con hambre y sed. El hambre y la sed que tiene, no es de pan” de ahí la razón primordial de observar muy de cerca, los sucesos que se presentan en la actualidad, en dicho plantel educativo que lleva su nombre.
Tomando como referencia algunas de sus obras literarias que hizo, partiríamos con la del título “La evolución política del pueblo mexicano” a manera de cuadrar los hechos, en apego a la razón histórica, por ello, diría, la eliminación de las Normales Rurales, no se da con argumentos superfluos como de que no son estudiantes las que asisten, ni que con eso se evitan vándalos, disminuyen gastos en educación, ó en el peor de los casos, es más alarmante, si se hace un señalamiento de que en el caso particular de ésta Normal Rural, se diga que es más para foráneos que locales, ocasión que permite pues tomar otro título de un libro “ La sirena y otros cuentos” para buscar explicar las cosas, o sea, debe decirse con puntualidad, que la existencia de las Normales como Centros académicos son avaladas con una lucha social reflejada por Decreto Presidencial, situación que obliga entonces a los legisladores federales, para que nos lo expliquen más a fondo el procedimiento debido, aún y cuando fuera un retroceso histórico. Hablando de historia, es menester confirmar que como dijo Juan Pueblo “Ni todo es verdad ni todo es mentira, todo depende del cristal con que se mira”, por tanto, como anecdotario recodemos a J. Refugio Esparza Reyes y Enrique Olivares Ventura que la población de Aguascalientes tuvo como gobernantes, caracterizados por un singular estilo político humanitario ¿ ya ven no todos son malos?, ellos, al igual que como el Director General del IEA y otros funcionarios de esa dependencia u otros que dejan huella, son egresados de éste tipo de escuelas, ni hablar, depende del sapo es la pedrada ¿verdad? ojalá así los vieran en tiempos electorales.
La justicia en México y en Aguascalientes, la determina el sistema de justicia llámese leyes, mismas, que desde la remota época de Benito Juárez, se dilucidó un nuevo País lleno de libertades, al respecto, se tiene otro texto de Sierra Méndez “ Juárez su obra y su tiempo” en el cual enmarca las condiciones justas de un mejor porvenir en el ciudadano, es aquí, donde aprovecho para esclarecer, que los espacios académicos, como el de referencia, sirven para arropar a hijos de campesinos y obreros, que no cuentan con la solvencia económica de la que gozan la mayoría de los políticos actuales, para tener un mejor porvenir ¿es eso un delito ó pecado?.
Considerado Sierra Méndez, como un positivista durante el Porfiriato, su legado se plasmó en las letras de sus obras “Historia General” “Historia de la Antigüedad” a lo que, dentro del análisis de los tiempos, ubiquemos a Aguascalientes como un Estado pacífico, vanguardista, pujante en materia educativa, con buenos indicadores, bueno, esas eran las distinciones y para no caer en “Cuentos Románticos”, recordémosle con su literatura, a éste ilustre prócer de la educación, padre de los postulados ideológicos de las normales, dando la herencia con “ Una escritura tocada por la gracia”, para que ninguna de las normalistas sean “La hija del Judío”, esa alusión, fue en sentido figurado, porque no debemos dejar de lado, una más de sus obras literarias; si tanto escozor les causa regresar a la historia, pues que la ignorancia les distinga y eviten ser “ El Filibustero”, tan así es, que no porque ese libro haya sido publicado, eviten replicarlo, digo, en los actos de obtención de botines ó navíos, pero como aquí en el caso, sólo hay jóvenes estudiantes despiertas con iniciativas y deseos de un mejor País y Estado, entonces que le rodeen aquellos que no valoren ni conciban la educación desde mi balcón, donde contemplo con esmero y atención el texto del “ Discurso Inaugural de la UNAM” que me permite sacar conclusiones, de lo que realmente vale e importa para el ciudadano, honesto, justo y deseoso de que su entorno, sea ilustrado por las letras de maestros, que con su empeño, esfuerzo, sacrificio y sangre, las defienden para tener una mejor ciudadanía, ó acaso, ¿se encuentra en el olvido la UNAM? es un sueño hecho realidad, ¿olvidaremos así, a Justo Sierra Méndez?, tampoco olvidemos a su alma convertida en Normal Rural, que enfrenta atentados fundamentados en la insensibilidad de algunos, que a diferencia de éste autor de tantos libros, no son políticos.
Culmino con la frase de Platón, para que como los maestros, les dejo la tarea de reflexión, “La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo”, hay se las dejo, la frase la frase amigo lector.

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