Aguascalientes necesita barrer.

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Aguascalientes necesita barrer.
Aguascalientes necesita barrer.

Por Profesor Luis Aguilar Trinidad

“ Las Revoluciones son las locomotoras de la historia, el día festivo de los oprimidos”
Lenin

Los regímenes tiranos a fuerza de tanto abuso de poder provocan la rebeldía del pueblo oprimido quien se lanza a la lucha para derrocar el mal gobierno, pero si el movimiento no es dirigido contra las Instituciones que son usadas como agentes detractores generadoras de poder y sometimiento mediante la corrupción, entonces no es una Revolución.
Evocando a Víctor Hugo una Revolución es un movimiento que entraña todas las formas de progreso que son una nueva respiración de la humanidad, como bien lo menciona Robespierre, es una guerra de la libertad contra sus enemigos y coincidentemente Ortega y Gasset la menciona como una rebelión contra los abusos de poder.
Una Revolución como hecho histórico y transformador abre nuevos horizontes en los que se involucran necesariamente los usos y costumbres, participan las comunidades intelectuales, artísticas, culturales, moralistas, economistas, industriales, etc buscando lograr el predominio de sus respectivos intereses, ideologías o fuentes de inspiración.
Los pueblos no siempre están preparados para enfrentar una Revolución, generalmente es un proceso de cambio paulatino que se va engendrando lentamente de diferentes maneras dependiendo de la comprensión colectiva o grupal en los diferentes estratos socio-culturales.
Cuando la Revolución la encabeza un grupo determinado generalmente conlleva una fuerte dosis ideológica que no todo el pueblo comprende; sin embargo si se promueve adecuadamente cuando el momento es propicio se dará exitosamente porque tendrá muchos seguidores, el abuso de poder provoca hartazgo y cuando impera ese clima en un pueblo, la gente actúa por instinto, siente que muchas cosas no andan bien y que algo se debe hacer; luego entonces bien dirigido el movimiento inicial tendrá diferentes etapas que verán fructificar los ideales que se persiguen.
No necesariamente una Revolución debe ser armada, no siempre es el enfrentamiento social de fuerzas contrarias, muchas veces es el cambio, la transformación, lo que nos indica que no debe ser una situación social modificada con variaciones cuantitativas, sino una modificación cualitativa de las condiciones sociales, políticas y económicas que prevalecían en el viejo orden.
El principio de una Revolución es cuando se eleva al poder a la clase progresista que procura la transformación dinámica del orden social en beneficio de las mayorías nacionales impulsado por las fuerzas de las bases emanadas de una sociedad históricamente dada.
El fracaso de los movimientos está al orden del día cuando los liderazgos ideológicos no se preocupan por llegar al pueblo mediante la praxis, una filosofía sin praxis es un florero con flores artificiales que jamás darán aroma ni oxígeno al pueblo, por otro lado, un movimiento sin politización a las masas, jamás será comprendido en su exacta dimensión, por lo tanto se convertirá en un movimiento endeble condenado a disolverse en la maraña de las opiniones encontradas, los conflictos y las maquinaciones perversas de la oposición.
Para que el pensamiento ingenuo pase al estado transitivo como lo cataloga Freire, se requiere de grandes esfuerzos en cuanto a la organización de cuadros para efectos de politización, donde deben participar los liderazgos del movimiento previamente capacitados para lograr la comprensión de la nueva realidad cultural de un pueblo y quienes apoyan tengan conciencia de lo que significa cada acción emprendida para que cada ciudadano se convierta en vigilante de los intereses de la Nación denunciando a los corruptos de cualquier nivel y evitando participar en esos actos; luego entonces el pueblo dejará de accionar por dádivas, despensas u obtención de beneficios por tráfico de influencias.
Históricamente en los movimientos que se disuelven se observa que la oposición retoma el poder y publicita la Revolución como si hubiera triunfado, pero eso no fue una Revolución porque las instituciones seguirán operando de igual manera que anteriormente. El pueblo es “engañado” pero sigue su instinto reclamando que algo anda mal, voces que son acalladas o ni siquiera expresadas algunas veces. El pueblo vuelve a ser oprimido y el gobierno regresa a la simulación.
México está en una etapa histórica coyuntural, el camino que recorre se volverá incierto si no se atiende la organización del movimiento de regeneración nacional, porque se tiene un Caudillo insuperable, Andrés Manuel López Obrador, se cuenta con una comunidad intelectual diseminada por todo el territorio Nacional, hay liderazgos naturales en cada rincón de la Nación y en cada estrato social, infinidad de estrategas y expertos en derecho electoral, personas que están dispuestas a hacer todo lo que sea necesario para consolidar el movimiento de regeneración nacional para que se convierta en partido y efectivamente se de la transformación.
Los gobiernos no son perfectos y requieren conservar el equilibrio, se cometen errores; sin embargo si cada acción que se lleva a la práctica redunda en beneficio de las mayorías; luego entonces se vale rectificar para retomar el rumbo, pero la pregunta será: basta con las acciones de cúpula?, Es suficiente el esfuerzo de unos cuantos hombres que en la misma cúpula se sienten obstruidos y muchas veces atacados por quienes como troyanos se metieron o intentan meterse al interior del caballo? La respuesta es obvia y si analizamos la situación real nos daremos cuenta que para que el pueblo actúe requiere de politización constante, para que el pueblo actúe requiere empaparse de los conceptos esenciales del movimiento de regeneración, para defender algo hay que conocerlo.
Es por esa carencia esencial de conocimiento de causa, falta de adopción de los valores esenciales de morena, no robar, no mentir y no traicionar, que se están violando los estatutos que le dan poder a lo que de movimiento no ha cristalizado a ser Partido, porque no hay sentido de pertenencia desde el momento que hay millones de simpatizantes decepcionados, pero no atinan much@s a comprender qué está pasando, por qué la lucha se diluye después de ganar la presidencia de la república? Por qué no regresaron al pueblo a organizarlos?
Es evidente que en Aguascalientes el fenómeno político es complejo y aparentemente incomprensible, porque habiendo ganado Andrés Manuel la Presidencia de la República el Congreso Local por morena tenga una representación ínfima, y el cabildo corre la misma suerte, por si fuera poco una participación gris o nula, irrelevante para el pueblo y mucho más para la 4T.
No se puede pedir peras al olmo, muy conocido refrán que viene como anillo al dedo. Es necesario que para que morena Aguascalientes accione como parte del movimiento que representa, estén al seno de las Instituciones personas que sientan el fervor patrio que siente nuestro presidente; sin embargo, la primera desilusión de los que caminaron buscando el voto para la Presidencia de la República en 2018 consistió en que fueron desplazados y La Secretaría de Bienestar se llenó de PRIANISTAS en los puestos más relevantes, recomendados de exgobernadores, o politic@s de tradición y ADN Priista, igual tratamiento recibieron las demás Delegaciones Federales, salvo una o dos excepciones y lo que es peor, ya se están usando los beneficios y apoyos del pueblo que por derecho debe recibir, como “favores” trampolín para buscar escaños en la política.
Lo mismo ha venido sucediendo en la dirigencia del partido, que por cierto el ahora Super Delegado antes presidente de morena, dejó al partido muy partido, desorganizado, terriblemente abandonado porque Don Aldo Ruíz tenía urgencia de brincar al “poder”.
En consecuencia un partido abandonado y maltratado fue como un legado que aprovecharon los Priistas y perredistas, tomaron por asalto las instalaciones para disfrutar de las mieles del “poder”, pero el poder es para poder y no pueden porque no les interesa tener un partido competitivo dado que no son morenistas, son un enjambre de chapulines buscando manejar una franquicia generadora de candidaturas.
Actualmente se está actuando así, porque la militancia sigue marginada, los “intelectuales” de morena hacen de todo menos recomendar a los dirigentes regresar al pueblo como lo hace todavía nuestro presidente, organizar la gente, formar cuadros representativos y dar oportunidad a los ciudadanos comunes para que participen en las contiendas y obtengan escaños que bien merecidos los tienen los líderes de colonia en lugar de utilizarlos como caballitos de batalla en las campañas dándoles unos pesos por sus largas caminatas asoleadas para luego abandonarlos a su suerte sin que vean nunca más a “sus” candidatos priistas pintados de morenos.
Pero cómo se puede dar ese cambio para la transformación si en la conformación de la nueva dirigencia del partido admite en su seno personajes siniestros que participan en la Organización llamada Círculo Rojo, organización que tiene nexos con la BOA que pretende derrocar a López Obrador, como muestra un botón, María Guadalupe Martínez que se está tratando de insertar al equipo de la dirigencia de morena Aguascalientes, forma parte del Círculo Rojo en el que se distinguen el exgobernador panista, Reynoso Femat, Gabriel Arellano, ex priista, Antonio Arámbula, Pérez Almanza, Jorge López, Raúl Ruíz Dondiego, Nora Ruvalcaba, Fernando Alferez (altamente contradictorios los dos últimos) y una innumerable galería de personajes que buscan el poder por el poder no importa cuál sea el partido medio o vehículo que los traslade, en su libre derecho, pero no en morena, porque fueron los más grandes detractores de Andrés Manuel y ahora no les importa colarse al partido que tanto atacan.
Morena y el gobierno federal requieren barrer las escaleras de arriba para abajo en Aguascalientes si se pretende hacer un papel digno en las próximas elecciones.

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